Haz clic en el tablero (o pulsa Espacio) para girar la siguiente carta.
Cómo jugar al Solitario del Reloj
El Solitario del Reloj es el juego más sencillo de la mesa: no hay decisiones que tomar, ni jugadas que planear, ni nada que deshacer. Solo giras cartas y ves cómo se llena el reloj. Es el equivalente en paciencia a hacer rebotar una piedra en el agua: rápido, relajante y, justo con la frecuencia suficiente, ganador como para que vuelvas. Como es pura suerte, una victoria llega aproximadamente a un reparto de cada trece, lo que hace que el raro reloj completo sea de verdad satisfactorio.
Objetivo
Gira las 52 cartas boca arriba. El truco está en que solo puedes seguir mientras la pila en la que caes aún tenga una carta que girar, así que la mayoría de las partidas terminan antes de que el reloj se complete.
La disposición
- La baraja se reparte en trece pilas de cuatro, todas boca abajo.
- Doce pilas se sitúan alrededor del borde como los números de un reloj: el As a la una, el dos a las dos, y así hasta la Reina a las doce.
- La pila decimotercera, la de los Reyes, va en el centro.
Cómo funciona un turno
- Empieza girando la carta superior de la pila central.
- Desliza la carta que giraste boca arriba sobre la pila que coincide con su valor: un siete va a la pila de las siete, un Rey al centro.
- Luego gira la carta superior de esa pila, y repite. Haz clic en el tablero o pulsa Espacio para jugar cada turno.
- La partida termina cuando caes en una pila que ya no tiene ninguna carta boca abajo que girar. Si para entonces todas las cartas están boca arriba, has ganado; en la práctica esto es el cuarto Rey volviendo a un centro vacío.
¿Hay alguna habilidad?
Ninguna en absoluto, y esa es la gracia. El Solitario del Reloj se ha usado durante generaciones como juego de adivinación y como una forma tranquila de pasar unos minutos, precisamente porque el resultado queda sellado en el momento en que se reparten las cartas. Reparte, gira y mira cómo cae el reloj. Si se atasca pronto, un reparto nuevo está a un clic; si las cartas duran, sentirás crecer la tensión mientras las últimas pilas se adelgazan y esperas a ver si ese Rey final llega a tiempo.